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jueves, 4 de marzo de 2021

Piotr Kilanowski: Un curso abierto de poesía polaca (Curitiba, Brasil)

 

 


 

 

Por qué poesía y un curso sobre ella?  Para intentar explicarlo voy a utilizar palabras ajenas que muchas veces resultan más interesantes que las propias, son del poeta brasileño polaco Paulo Leminski.

La poesía es el principio de placer en el uso del lenguaje, los poderes de este mundo no soportan placer, la función de la poesía es la función del placer en la vida humana, quien crea que la poesía sirve para alguna cosa no ama la poesía, ama otra cosa.

 La poesía según ese autor es una híper-organización del lenguaje,  lo que puede ser también una híper-desorganización,  significa acercarse a un texto donde cada verbo, espacio, brecha, silencio, tiene su sentido y que precisa ser leído, sentido e interpretado.

 La propuesta de este curso es la de entrar en contacto con ese discurso hiper-denso, como es el discurso poético. La poesía trabajo por medio de la extrañeza, por lo tanto crea situaciones lingüísticas para quienes no estamos acostumbrados: crea palabras nuevas, conceptos nuevos, reordenamos aquello que no sabemos de una manera  diferente que nos hace suspender  la percepción cotidiana.

 Porque nuestro mundo es el lenguaje y por él que conocemos al mundo. El lenguaje es el objeto por el cual la gente investiga y describe el mundo, por lo tanto nuestro mundo es la lengua y la poesía trata continuamente de rebelarse contra el lenguaje, por qué? Porque el lenguaje es fósil de la poesía, el lenguaje cotidiano que la gente utiliza es la poesía que perdió su función vital,  es la lengua que en vez de crear las “inutilidades” se tornó un instrumento de comunicación rápida y limitada. Una comunicación que no percibe todos los desencuentros que la lengua trae,  la comunicación que quiere definir tajantemente el sí y el no, ser binaria.

 Pero la lengua es ilimitada, cada palabra, tiene varios aspectos, quilates, tipos de sentidos que la gente acaba olvidando, castrando en nuestra comunicación cotidiana. La poesía entonces acaba redescubriendo ese mundo del lenguaje para la gente, acaba haciendo que la gente tenga que parar, mirar, entender, aquello que pensamos estar poseyendo.

 

Conceptos del prof. Piotr Kilanowski. extraídos de la presentación  del 1er encuentro del curso "Encontros com a Poesia Polonesa". Curso de extensión de la Universidade Nacional do Paraná UFPR, junto al Observatorio Polaco de la Unespar y el Club Literario Władysław Reymont (2021).

 

Puede verse en el siguiente enlace:

 

 



sábado, 4 de julio de 2015

Para qué?





¿Para qué la poesía?


Por Josef Amon Mitrani



Es tan recurrente la pregunta que se hace cada vez más y más vacía: ¿para qué la poesía?, ¿cuál es la función del arte...? Y sale alguno y grita: “¡No sirve para nada. De eso se trata!”. Y sale otro y grita: “¡Es para transformar el mundo...!” y así hasta el infinito. Ríos y ríos de tinta se han escrito para tratar de responder a esa simple y bonita pregunta.

Yo, muy desde mí mismo, puedo decir dos o tres cosas que creo importantes. La primera es la siguiente: si la poesía no sirviera para nada, no escribiríamos ni leeríamos poemas. Sabemos, eso sí, que no sirve para comprar un apartamento ni para construir un puente ni para acabar con el hambre en el mundo, pero, si la humanidad sigue (y hoy más que nunca) escribiendo y leyendo poemas, es porque de algo debe servir.

La segunda cosa que puedo decir es que la utilidad de la poesía (es feo usar la palabra, “utilidad”, pero usémosla) es un tipo de utilidad que ocurre en el corazón, no en cifras, no en números. El “para qué de la poesía” no es fácil de explicar ni de racionalizar porque sucede en un mundo interno que no se rige bajo las leyes de la física o de la economía.

Cuando vamos caminando por la calle, o cuando nos asomamos por la ventana, vemos árboles, buses, amigos, amores imposibles; vemos cosas que nos sorprendían muchísimo cuando éramos niños, pero que ahora se han convertido en nuestra más cotidiana cotidianidad.
Ahora sí vamos al punto: cuando leemos un árbol en un poema (o cuando leemos un amigo, o un bus, o un amor imposible) podemos, si metemos la imagen en nuestra alma, volver a ese momento en que veíamos un árbol y era tan extraño, tan sorprendente, que le preguntábamos a mamá que qué era un árbol, que qué era el mundo... La poesía es, a fin de cuentas, una forma de volver a mirar el mundo. Una forma de habitar la realidad como si fuéramos niños otra vez. ¿Y para qué sirve volver a ser niños? Para recordarnos, todos los días, que el mundo está lleno de árboles, de amigos, de amores imposibles....




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miércoles, 1 de abril de 2015

La poesía y los imbéciles




Se llama poesía todo aquello que cierra la puerta a los imbéciles


La poesía tiene una puerta herméticamente cerrada para los imbéciles, abierta de par en par para los inocentes. No es una puerta cerrada con llave o con cerrojo, pero su estructura es tal que, por más esfuerzos que hagan los imbéciles, no pueden abrirla, mientras cede a la sola presencia de los inocentes. Nada hay más opuesto a la imbecilidad que la inocencia. La característica del imbécil es su aspiración sistemática de cierto orden de poder. El inocente, en cambio, se niega a ejercer el poder porque los tiene todos.
Por supuesto, es el pueblo el poseedor potencial de la suprema actitud poética: la inocencia. Y en el pueblo, aquellos que sienten la coerción del poder como un dolor. El inocente, conscientemente o no, se mueve en un mundo de valores (el amor, en primer término), el imbécil se mueve en un mundo en el cual el único valor está dado por el ejercicio del poder.
Los imbéciles buscan el poder en cualquier forma de autoridad: el dinero en primer término, y toda la estructura del estado, desde el poder de los gobernantes hasta el microscópico, pero corrosivo y siniestro poder de los burócratas, desde el poder de la iglesia hasta el poder del periodismo, desde el poder de los banqueros hasta el poder que dan las leyes. Toda esa suma de poder está organizada contra la poesía.

Como la poesía significa libertad, significa afirmación del hombre auténtico, del hombre que intenta realizarse, indudablemente tiene cierto prestigio ante los imbéciles. Es ese mundo falsificado y artificial que ellos construyen, los imbéciles necesitan artículos de lujo: cortinados, bibelots, joyería, y algo así como la poesía. En esa poesía que ellos usan, la palabra y la imagen se convierten en elementos decorativos, y de ese modo se destruye su poder de incandescencia. Así se crea la llamada "poesía oficial", poesía de lentejuelas, poesía que suena a hueco.
La poesía no es más que esa violenta necesidad de afirmar su ser que impulsa al hombre. Se opone a la voluntad de no ser que guía a las multitudes domesticadas, y se opone a la voluntad de ser en los otros que se manifiesta en quienes ejercen el poder.
Los imbéciles viven en un mundo artificial y falso: basados en el poder que se puede ejercer sobre otros, niegan la rotunda realidad de lo humano, a la que sustituyen por esquemas huecos. El mundo del poder es un mundo vacío de sentido, fuera de la realidad. El poeta busca en la palabra no un modo de expresarse sino un modo de participar en la realidad misma. Recurre a la palabra, pero busca en ella su valor originario, la magia del momento de la creación del verbo, momento en que no era un signo, sino parte de la realidad misma. El poeta mediante el verbo no expresa la realidad sino participa de ella misma.

La puerta de la poesía no tiene llave ni cerrojo: se defiende por su calidad de incandescencia. Sólo los inocentes, que tiene el hábito del fuego purificador, que tienen dedos ardientes, pueden abrir esa puerta y por ella penetran en la realidad.
La poesía pretende cumplir la tarea de que este mundo no sea sólo habitable para los imbéciles.

Por Aldo Pellegrini

Publicado en Poesía = Poesía Nº 9 Agosto de 1961, Buenos Aires

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martes, 29 de abril de 2014

Ser




El verbo ser




Conozco la desesperación a grandes rasgos. La desesperación no tiene alas, no se halla necesariamente en una mesa servida en una terraza, en el atardecer, al borde del mar. Es la desesperación y no el regreso de una cantidad de hechos sin importancia como las semillas al caer la noche dejan un surco por otro. No es el musgo sobre una roca o el vaso para beber.

Es un barco acribillado por la nieve si queréis, como los pájaros que caen y su sangre no tiene el más mínimo espesor. Conozco la desesperación a grandes rasgos. Una forma muy pequeña delimitada por joyas capilares. Es la desesperación. Un collar de perlas para el cual uno no sabría encontrar un broche y cuya existencia ni se sostiene en un hilo, tal la desesperación. Del resto no hablemos. No hemos terminado de desesperarnos si comenzáramos. Yo, me desespero por la pantalla a las cuatro, me desespero por el abanico a medianoche, me desespero por el cigarrillo de los condenados. Conozco la desesperación a grandes rasgos.

La desesperación no tiene corazón, la mano queda siempre en la desesperación sin fuerza, en la desesperación cuyos hielos no nos dicen jamás si murió. Vivo de esta desesperación que me encanta. Amo esta mosca azul que vuela en el cielo a la hora que musitan las estrellas.
A grandes rasgos conozco la desesperación, de vastos asombros menudos, la desesperación de la altivez, la desesperación de la cólera. Me levanto cada día como todo el mundo y descanso los brazos sobre un papel floreado, no me acuerdo de nada y siempre es con desesperación como descubro los hermosos árboles desarraigados de la noche.
El aire de la habitación es bello como palillos de tambor. Hace un tiempo increíble. Conozco la desesperación a grandes rasgos. Es como el viento de la cortina que me asiste. ¡Se conoce semejante desesperación! ¡Fuego! Oh van a venir de nuevo... ¡Socorro! Helos aquí cayendo por la escalera... Y los anuncios del periódico y los avisos luminosos a lo largo del canal. ¡Montón de arena, vete, especie de montón de arena! En sus grandes rasgos la desesperación no tiene importancia.

Es un hacinamiento de árboles que una vez más van a hacer una foresta, es un hacinamiento de estrellas que una vez más van a hacer un día de menos, es un hacinamiento de días que una vez más va a hacer mi vida.



André Bretón



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martes, 15 de abril de 2014

Líneas - Cortázar


La líneas de la mano



De una carta tirada sobre la mesa sale una línea que corre por la plancha de pino y baja por una pata. Basta mirar bien para descubrir que la línea continúa por el piso de parqué, remonta el muro, entra en una lámina que reproduce un cuadro de Boucher, dibuja la espalda de una mujer reclinada en un diván y por fin escapa de la habitación por el techo y desciende en la cadena del pararrayos hasta la calle. Ahí es difícil seguirla a causa del tránsito, pero con atención se la verá subir por la rueda del autobús estacionado en la esquina y que lleva al puerto. Allí baja por la media de nilón cristal de la pasajera más rubia, entra en el territorio hostil de las aduanas, rampa y repta y zigzaguea hasta el muelle mayor y allí (pero es difícil verla, sólo las ratas la siguen para trepar a bordo) sube al barco de turbinas sonoras, corre por las planchas de la cubierta de primera clase, salva con dificultad la escotilla mayor y en una cabina, donde un hombre triste bebe coñac y escucha la sirena de partida, remonta por la costura del pantalón, por el chaleco de punto, se desliza hacia el codo y con un último esfuerzo se guarece en la palma de la mano derecha, que en ese instante empieza a cerrarse sobre la culata de una pistola.




Julio Cortázar


lunes, 24 de marzo de 2014

Mundo de muñecas


LeoFDK 014



El mundo tiene muchos mundos y en ellos uno de muñecas creadas por Mariel. Las muñecas con sus mejores galas fueron a tomar el té, se encontraron, dialogaron y se emocionaron… pero no son muñecas comunes sino cargadas de historias, energías y sentimientos como sólo ella sabe traducir y materializar; generadora de un espacio (o muchos), donde a partir de la creación se propicia la expresión de un montón de emociones enriquecedoras, Acaso por ahí no pasa el arte?.
El espíritu poético se nutre de personas que nos proponen e incitan a abrir las puertas de jardines mágicos e invitan a todos/as a descubrirlos.
Gracias Mariel!



(*) A propósito de la visita de Mateada Poética a la Muestra "100 Almas Unidas" realizada en el  Mercado de las Pulgas ,CABA, donde expuso la artista Mariel Ruiz (Art Dolls &i lustratations)

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martes, 11 de marzo de 2014

La poesía y los imbéciles






La poesía y los imbéciles




Por Aldo Pellegrini
    [20 de diciembre 1903 - 30 de marzo 1973]



La poesía tiene una puerta herméticamente cerrada para los imbéciles, abierta de par en par para los inocentes. No es una puerta cerrada con llave o con cerrojo, pero su estructura es tal que, por más esfuerzos que hagan los imbéciles, no pueden abrirla, mientras cede a la sola presencia de los inocentes. Nada hay más opuesto a la imbecilidad que la inocencia. La característica del imbécil es su aspiración sistemática de cierto orden de poder. El inocente, en cambio, se niega a ejercer el poder porque los tiene todos.


Por supuesto, es el pueblo el poseedor potencial de la suprema actitud poética: la inocencia. Y en el pueblo, aquellos que sienten la coerción del poder como un dolor. El inocente, conscientemente o no, se mueve en un mundo de valores (el amor, en primer término), el imbécil se mueve en un mundo en el cual el único valor está dado por el ejercicio del poder.



Los imbéciles buscan el poder en cualquier forma de autoridad: el dinero en primer término, y toda la estructura del estado, desde el poder de los gobernantes hasta el microscópico, pero corrosivo y siniestro poder de los burócratas, desde el poder de la iglesia hasta el poder del periodismo, desde el poder de los banqueros hasta el poder que dan las leyes. Toda esa suma de poder está organizada contra la poesía.



Como la poesía significa libertad, significa afirmación del hombre auténtico, del hombre que intenta realizarse, indudablemente tiene cierto prestigio ante los imbéciles. Es ese mundo falsificado y artificial que ellos construyen, los imbéciles necesitan artículos de lujo: cortinados, bibelots, joyería, y algo así como la poesía. En esa poesía que ellos usan, la palabra y la imagen se convierten en elementos decorativos, y de ese modo se destruye su poder de incandescencia. Así se crea la llamada "poesía oficial", poesía de lentejuelas, poesía que suena a hueco.



La poesía no es más que esa violenta necesidad de afirmar su ser que impulsa al hombre. Se opone a la voluntad de no ser que guía a las multitudes domesticadas, y se opone a la voluntad de ser en los otros que se manifiesta en quienes ejercen el poder.



Los imbéciles viven en un mundo artificial y falso: basados en el poder que se puede ejercer sobre otros, niegan la rotunda realidad de lo humano, a la que sustituyen por esquemas huecos. El mundo del poder es un mundo vacío de sentido, fuera de la realidad. El poeta busca en la palabra no un modo de expresarse sino un modo de participar en la realidad misma. Recurre a la palabra, pero busca en ella su valor originario, la magia del momento de la creación del verbo, momento en que no era un signo, sino parte de la realidad misma. El poeta mediante el verbo no expresa la realidad sino participa de ella misma.



La puerta de la poesía no tiene llave ni cerrojo: se defiende por su calidad de incandescencia. Sólo los inocentes, que tiene el hábito del fuego purificador, que tienen dedos ardientes, pueden abrir esa puerta y por ella penetran en la realidad.



La poesía pretende cumplir la tarea de que este mundo no sea sólo habitable para los imbéciles.




[Revista Poesía Nº 9, agosto de 1961]





Fuente: http://www.elortiba.org/ap.html


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lunes, 13 de enero de 2014

Rafael Espejo





Rafael Espejo, poeta español. Nació en Palma del Río (provincia de Córdoba) el 3 de septiembre de 1975. Su lugar de residencia se ha situado entre Córdoba, Granada, Palma de Mallorca, Santa Cruz de Tenerife, Almería y Málaga. Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Granada, es lector para la editorial de poesía Pre-textos y colaborador como articulista de opinión y crítico literario en diversos medios.

En 2009 fundó "La Catrina", agrupación que unía a sus poemas acompañamiento musical y animaciones visuales, y que dio lugar en 2011 a "Los duelistas", junto a Dr. Montañés (teclado y sintetizador) y Jhonny Moreno (acordeón y chelo).
Aparece en varias antologías de poesía española reciente y parte de su obra ha sido traducida al inglés, al francés, al portugués y al italiano.


Algunas obras:
Círculo vicioso (Granada, Universidad, 1996), que resultó finalista del Premio Federico García Lorca de poesía en 1995.
Con (Granada, Cuadernos del Vigía, 1999).
El vino de los amantes (Madrid, Hiperión, 2001), que resultó ganador ex aequo del XVI Premio de Poesía Hiperión.
Nos han dejado solos (Valencia, Pre-textos, 2009), que resultó ganador del X Premio de Poesía Emilio Prados.




Aire viciado


Cuando nos falta fe para cremar la tarde
sostengo con el índice la llama de una vela;
y a esa luz palpitamos
de sombra en la pared,
pero no nos abriga.
Como no hacen hogar las mecedoras
(por más que ralenticen el tiempo de tenernos),
ni la mesa camilla, ni el frufrú de las manos,
los libros, la quietud, los días por venir.

¿Qué poso del amor no quiere aquí asentarse?

Ven,
vamos a abrir la puerta.
No precisamos techo para hacer pie,
míralo así:
tampoco tienen un lugar las nubes
pero pasan.
Y cuando acaso alguna se equivoca,
o queda rezagada,
o el viento la desvía,
no importa, también pasa.


De "Nos han dejado solos" Pre-textos, 2009






Buenos días, noche


 
De buen amar se vuelve
magullado y hambriento,
con sabor en la lengua a carne cruda.

El suelo se amortigua,
los caminos convergen, silba el aire.

Agradecido así,
con sonrisa imantada
por el impulso mismo que iza al árbol
al sol,
tarareando:

no puedo amarte más, no soy tan físico.

De "Nos han dejado solos" Pre-textos, 2009

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viernes, 22 de noviembre de 2013

Viajes: Anostus






Según Claudio Eliano, Anostus es una isla situada en la entrada del Mediterráneo, no lejos del estrecho de Gibraltar.

Allí no puede saberse si es de noche o de día. Una bruma luminosa produce el efecto de un ocaso perpetuo.

Hay también dos ríos en cuyas márgenes crecen árboles frutales. Los que se hallan junto al río del dolor dan frutos que producen pena: el viajero que los prueba pasa el resto de sus días en un hondo padecimiento. Los frutos de los árboles del río del placer dan al que los muerde un goce cierto pero que no dura casi nada.

El navegante portugués Lourenzo Goncalves anduvo por allí muchas veces, y declaró que el dolor prolongado y el placer efímero no eran una propiedad de los árboles, sino de los hombres.



Alejandro Dolina - ‹ Una Isla › - Bar del Infierno - Editorial Planeta.


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miércoles, 13 de noviembre de 2013

Mate argentino






El mate y su idioma
     

Cuando una costumbre, un uso o un estilo determinado se enraízan en una sociedad, pasan a integrar su tradición y su leyenda. Nadie puede entonces medir la exacta proyección de su incidencia.

Es que ese algo se integra como una forma de sentir nacional y sólo quien puede palpitar
vivencialmente ese sentir, por haberlo heredado y pertenecer, puede comprender su entrañable alcance.Tal es el caso del mate, entre nosotros, los argentinos
(Francisco N. Scutellá)


Dice el Dr. Emilio Anastay en su libro "Le Mate",
"el productor vegetal del mate es un árbol que se parece un poco al laurel, de 3 a 6 metros de altura, que forma a veces bosques enteros, y otras veces convive con laureáceas y mirtáseas. Extraordinario en todos sus aspectos, parece de un cultivo difícilmente practicable..."
En el siglo XVII, existía la convicción entre los naturales y también entre los colonos, de que por su especial dureza, la semilla del mate no tenía bastante con la humedad y con los elementos del suelo para germinar y que debía sufrir un comienzo de digestión en el estómago de un pájaro especialmente aficionado a aquella fruta.

Parecía confirmarlo el que nunca hubiese arraigado una semilla tomada directamente del vegetal, y sembrada en las mejores condiciones. En cambio crecían fácilmente las que se encontraban entre los excrementos de los pájaros.
Los Padres Jesuitas hicieron pruebas, sometiendo a distintos grados de ebullición dichas semillas, y obtuvieron plantaciones regulares.
En el siglo XIX, primero en los jardines botánicos sudamericanos, y luego por los mismos agricultores, se ha generalizado la plantación del mate, aún sin recurrir a la cocción en agua de sus semillas, pues dada la abundancia de tierras disponibles, y los pocos cuidados que exige el cultivo resulta remunerador dedicarse a él, porque las plantas espontáneas no bastan ya a cubrir las exigencias del consumo cada vez más extendido.
(Savia Argentina 27)

Sus Habitos

Cuando un hábito llega a consustanciarse en la vida de un pueblo, tal como ha ocurrido con el mate y los criollos, desde sus inicios su evolución y hasta la actualidad, ocurre que alrededor de él comienzan a generarse historias. Desde aquellas que indican que tal o cual manera de prepararlo provoca una u otra reacción o efecto, lo mismo que su forma de ofrecerlo y hasta su grado de temperatura puede ser señal de pasiones o desidias, entonces ocurre que nacen los códigos, las señales; en suma: el lenguaje.

De acuerdo con los antecedentes existentes y de mayor o menor conocimiento popular, con lo que puede recopilarse de una desordenada literatura, y hasta la seria intención de buscar mayor cantidad de datos, es que he llegado a reunir una serie de elementos que hablan de sortilegios, chanzas y promesas de enamorados.

El origen del "idioma" del mate parte del momento en que éste llega a su máximo esplendor, es decir, cuando se lo tomaba en absolutamente todos los estratos sociales y sus "mensajes" se habían generalizado.
Antes de esto, existe una etapa en que todo sucede de manera rural: grandes estancias, caminos solitarios, ranchos aislados o carretas de eterno traqueteo. Era una época donde el ganado era prácticamente bagual y los hombres aún a frente no perdían aspereza , volcados insistentemente a su silencio, siempre acompañados por su mate.

Después algún alto en una posta o en algún gran establecimiento ganadero del camino, y el mate volvía a circular, pero ya desde una óptica distinta. Ya era una mujer quien lo cebaba y ofrecía o circulaba en ronda de trabajadores paisanos que compartían charlas, experiencias y la socarrona alegría del alto en las duras tareas de cada jornada.

Entonces el mate adquiriría el valor de la simpatía, del vínculo cordial de invitación promisoria - cuando era la mujer quien convidaba -, y de franca solidaridad cuando la mateada entre hombres.

Lo interesante es que, por entonces, los lugares en los que se hacían los altos del camino, los poblados o los establecimientos, eran siempre los mismos, dado que los itinerarios, "los caminos del ganado" eran prácticamente calcado a sí mismos, por lo que nacían y se alimentaban afectos. De esta manera, el gaucho terminaba prometiendo traer "alguna cosita", en su viaje de regreso "pa, a devolver la atención del mate". La mujer, a su vez, con su limitada vida de soledad en una escenario de cielo y horizonte, se aferraba a esa pequeña ilusión del hombre que había pasado y a quien lo ofreció lo que estaba a su alcance: un mate.

Esbozado este cuadro, téngase en cuenta los recatados hábitos de entonces y la parquedad en la comunicación - considerada en la época como "conveniente" - entre los distintos sexos.
En aquel tiempo esa incipiente relación, ese naciente interés de la mujer hacia el ocasional tropero, no tenía cauce de expresión posible ni directa, por lo que "debía" insinuarse; se sugería querendonamente a través de esos mates compartidos a los que una mano femenina podía poner un toque distinto, dotándolo de algún detalle que destacara a ese mate de los demás. Y sus razones, la muchacha tendría.

Todo este que narro precedentemente pervive y se afirma luego en los centros poblados, es decir, en las ciudades donde aquél mate simple y sin ornamentos se viste de gala con plata, oro y otros metales preciosos. Sin embargo, hay algo que no cambia: es el callado juego emotivo de los corazones jóvenes que (usos de aquellas épocas) procuran  dar a entender "al otro", a través de un poco más de azúcar o unos trocitos de canela, su grado de afecto también, por el mismo medio, detendrán impropias pretensiones con un oportuna mate frío.

Mate es estímulo, inspiración, equilibrio, fuerza, riqueza, trocito de Patria chica, el símbolo acabado de "Juan Criollo", y por todo ello: Poesía.

El mate es algo consustancial con nuestro pueblo, que por su puesto, no es sólo la Capital, sino principalmente el humano vivero, cabe a sus haciendas chacras y puestos su auténtica naturaleza, la reserva de su fuerza y energía.
La prodigiosa austeridad y la maravillosa resistencia de nuestro gaucho, no se explica sin el Mate.
No parece sino que en el Mate y en sus poderosas vitaminas, se hubieran refugiado lo más sutil, lo más invencible, lo más viviente y vivificante del espíritu.

Por eso, mientras perdure el mate, no habrá acabado de morir el Gaucho.
"Señor, yo tomo mate en bombilla porque noto que me estimula al trabajo. Muchas veces, sintiéndome perezoso, con pocas ganas de trabajar, tomo cuatro o cinco mates y me siento dispuesto y animoso, también noto que tomando unos mates cuando me hallo con el ánimo decaído, me siento estimulado, el ánimo y el espíritu se elevan".

Este y muchos relatos, resultaron muy interesantes. Otras personas coincidían en decir que el Mate, para ellas será un verdadero regulador de la función digestiva, pues aseguraban que todas las mañanas, les facilitaba las evacuaciones intestinales, y que bastaba dejar pasar una mañana sin tomar Mate, para que se interrumpiera el hábito.

Varios intelectuales confirmaron también, que tomando unos mates, coordinaban mejor las ideas al escribir o hacer cálculos.
Acicateado por tan favorables opiniones el Doctor J.A. Chesa se dedicó a la búsqueda de todo dato, ya de orden científico o popular que pudiera ilustrarle sobre todos los aspectos de esta saludable bebida.
Por medio de sus estudios iremos conociendo el Origen, la Etimología y diversos relatos históricos de: La Yerba Mate.

Es interesante conocer el origen de esta planta, su historia, como se inició y propagó la antiquísima y tradicional costumbre de nuestros abuelos criollos de "Tomar Mate". Hasta las polémicas suscitadas con motivo del nombre científico aplicado.
En este sentido, remitámonos al trabajo de la Dra.Otero titulado: "La acción fisiológica de la Yerba Mate".
"La Yerba Mate es un producto de América del Sur, obtenido de las hojas y tallos tiernos del "Ilex Paraguariensis", así llamada por el naturista Hilaire. Planta de la familia de las aquifiláceas, que nace y se desarrolla prodigiosamente entre los 18 y 30 grados de latitud sur, alcanzando su mayor desarrollo en las vertientes de los ríos Paraguay y Paraná, zona comprendida en la parte oriental de la vasta región denominada, desde fines del siglo XVI hasta fines del segundo tercio del siglo XVIII: Provincia Paraguaria, que abarcaba, además de la actual República del Paraguay, la Argentina, el Uruguay, parte de Bolivia y Chile".
 

El idioma del mate

Mate Amargo:
Indiferencia. No esperes nada: Llegas tarde a pretender

Mate Dulce:
Amistad. Te recibo con gusto.

Mate con Canela:
Me estás interesando.

Mate con azúcar quemada:
Te estoy pensando.

Mate con naranja:
Ven a buscarme, quiero que vuelvas.

Mate con leche:
Respetuosa amistad.

Mate con café:
Estuve disgustada contigo. Te perdono.

Mate tapado:

No regreses. Anda a tomar a otro lado.

Mate muy caliente:
Espero tus palabras. Así es mi amor por ti.

Mate espumoso y fragante:
Amor correspondido.

Mate con toronjil:
Estoy enojada contigo.

Mate con melaza:
Tu tristeza me aflige.

Mate con té:
Indiferencia.

Mate con dulce:
Habla con mis padres.

Mate hirviendo:
Odio.

Mate con cedrón:
Consiento.

Mate con miel:
Casamiento.

Mates "encimados" o continuos:
Mala voluntad.

Mate cebado por la bombilla:
Antipatía.

Mate frío:
Desprecio.

Como se ve, este código es más simple y menos comprometido que un filtro mágico o un hechizo; pero igualmente encantador y promisorio como todo lo que tenga halo de misterio. Algo que deja un margen de ilusión dependiendo de un sueño.


lunes, 26 de agosto de 2013

Parque Chas




Historia de la manzana misteriosa de Parque Chas

Existe en el barrio de Parque Chas una manzana acotada por las calles Berna, Marsella, La Haya y Ginebra.
No es posible dar la vuelta a esa manzana.
Si alguien lo intenta, aparece en cualquier otro lugar del barrio, por más que haya observado el método riguroso de girar siempre a la izquierda o siempre a la derecha.
Muchos investigadores han intentado la experiencia formando grupos numerosos. Los resultados han sido desalentadores. A veces sucede que el paseante sigue en la misma calle aun después de doblar una esquina.
En 1957, un grupo de exploradores franceses desembocó inexplicablemente en la estación de Villa Urquiza.
Urbanistas catalanes probaron suerte formando dos equipos y partiendo cada uno en dirección opuesta. En cualquier manzana de la ciudad es fatal que los grupos se encuentren en la mitad del recorrido. Pero en este lugar no sucede tal cosa y hasta se han dado casos en que un equipo alcanza al otro por detrás.
Los más pertinaces han realizado excursiones a través de los fondos de las casas, con el resultado de aparecer siempre dejando a sus espaldas calles que no habían cruzado jamás.
En estas experiencias se descubrió que muchos vecinos son incapaces de indicar en qué calle viven. Asimismo, existen casas que no dan a ninguna calle. Sus habitantes se alimentan de sus propios cultivos o de lo que generosamente les pasan por sobre las medianeras.
Los taxistas afirman que ningún camino conduce a la esquina de Àvalos y Cádiz y que, por lo tanto, es imposible llegar a ese lugar.
En realidad, conviene no acercarse nunca a Parque Chas.



Alejandro Dolina (Argentina)





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