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jueves, 20 de febrero de 2020

Hasta luego - Nicanor Parra










Hasta luego


Ha llegado la hora de retirarse
Estoy agradecido de todos
Tanto de los amigos complacientes
Como de los enemigos frenéticos
¡Inolvidables personajes sagrados!

Miserable de mí
Si no hubiera logrado granjearme
La antipatía casi general:
¡Salve perros felices
Que salieron a ladrarme al camino!
Me despido de ustedes
Con la mayor alegría del mundo.

Gracias, de nuevo, gracias
Reconozco que se me caen las lágrimas
Volveremos a vernos
En el mar, en la tierra donde sea.
Pórtense bien, escriban
Sigan haciendo pan
Continúen tejiendo telarañas
Les deseo toda clase de parabienes:
Entre los cucuruchos
De esos árboles que llamamos cipreses
Los espero con dientes y muelas.

Nicanor Parra (Chile)




jueves, 14 de septiembre de 2017

Jorge Teiller





Q
uizás me escucharías



Q
uizás me escucharías
Si supieras que a veces mi lenguaje
Es del ciruelo que teme compartir sus frutos
El de los gatos
Que prefieren el tejado
A las caricias y al plato de leche
El de la estrella
Que muere para anunciar el Nacimiento.

Quizás podrías verme
Si mis manos fueran los pedernales
Que iluminaran los azules pozos de tus ojos.

Quizás me escucharías
Cuando en el País de la Escarcha ya no entonaran mis Salmos
Y se alzará la alabanza al pajar del verano
Donde el asno y el buey esperan a los Magos
y a Medianoche
Los pastores tributan el canto de los gallos.

Escucha –sólo por una vez— escucha:
Cuando mi celosa madre la Luna deje de conducirme
Yo entraré –como entraría el Padre—
Sin temor
A la Nochebuena de la vida
Reflejada en un sacerdotal candelabro de manzanas.



Jorge Teiller
– Lautaro, Chile

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Reivindicación - Pilar Siles




La poeta y pintora Pilar Siles desde Temuco,Chile, generosamente nos envió un conjunto de poesías de las cuales compartimos la siguiente:



Reivindicación


Compraré una cocina a leña.
Sé que podremos armar el nido.

Tengo tres frazadas de lana
y una cuchara de palo
heredada de mi Madre.

Un par de ollas,
Setenta y cuatro pinceles,
y veinte lápices.

Me regalaron tazas,
platos,
cucharas
y tenedores.

Tengo un vestido largo
de lana
construido para el calor y el frío,
(fácil de alzar)

Sé amasar el pan.

(Reivindica tus tierras)

Toma mi brazo,
mi cadera
y caminemos hacia el monte,
donde el bosque
se sumerge en lo anónimo.

Mis manos son jardineras y duras,
como las de una hembra anterior,
que me han ocultado.



Puedo parir sin dolor,
porque el umbral del dolor mío
es como la historia que nos han relatado.

Miremos la tierra,
tu mano y mi mano,
sabrán cultivar
o sembrar.

(Reivindica tu tierra)
Caminaré
con la estampa de la mujer de un guerrero,
mi boca gritará tu aullido. 

Llévame,
hacia el lugar donde se comprende la paz,
levantaré para ti el hogar
el espacio deseado y digno,
donde los pretéritos correrán libres
como queltehues.

No tengo miedo.

(Reivindica tus tierras)


Pilar Siles González (Temuco- Chile)


 .

martes, 25 de octubre de 2016

Himno a la mujer poeta




Himno a la mujer poeta




Que no exhale tu voz ante la herida,
Que no asfixie el anillo del dolor
Y los monstruos de piedra precipiten
Derrotados ante tu feroz valor.

Que en el cielo
Los surcos van marcados
Con semillas de infinito amor.

Endurece el pellejo ante la muerte
Y en el nombre del hijo saca fuerzas
A través de los siglos, redención.

Iza velas al viento del futuro
Rapa el sueño de la dificultad
Porque aturde la aurora de esperanza.

Que no embriague el afecto tu camino
Pero si en el amor pernoctarás
Porque en nombre del padre descendiste.

Leva el ancla y navega la belleza
Enfrentando con tesón tu realidad
Y conduce la nao a lo profundo
solo allí hallarás la gran verdad.

Que no exhale tu voz ante la herida,
Que no asfixie el anillo del dolor
Y los monstruos de piedra precipiten
Derrotados ante tu feroz valor.

Se consagre el azul de la pupila
Cielo y mar en racimo hacia tu mano
Como guía liberta en toda rada
Sin delirio de hermana ligadura
Ni el auxilio mortal de lo terreno.

Si persiste cadena hacia tu planta
Azuzando la insensible lógica
Aligera el ritmo a lo divino
Y arremete el eslabón de la cordura
Con recelo furioso de ese acero.

Que no exhale tu voz ante la herida,
Que no asfixie el anillo del dolor
Y los monstruos de piedra precipiten
Derrotados ante tu feroz valor.

No te duermas al vuelo de las aves
Y cercena el pensamiento indigno
Cuando flote tu nave en buenos vientos.

Brinda incluso a la ponzoña tu alimento
Que el andar vencedor y su halo áureo
Desembarca en conciencias de la culpa,
Dando alivio al gemido con su aliento.

Prometida a los cielos por esposa
Ya las fauces oscuras no te alcanzan
Ni siquiera cruel postura de las piedras.

Que no exhale tu voz ante la herida,
Que no asfixie el anillo del dolor
Y los monstruos de piedra precipiten
Derrotados ante tu feroz valor.

Puedo ver tu rostro novia eterna
Y la mano del cobarde sometida
Insepulta vagando los confines.

Residente como hija del Dios H
Declararán día festivo el de tu ascenso
Resolviendo así el instante de la dicha.

Inmortal como el beso que conmueve
Y se cuelga del labio cual zarcillo
Dando a luz la palabra de tu boca.

Que no exhale tu voz ante la herida,
Que no asfixie el anillo del dolor
Y los monstruos de piedra precipiten
Derrotados ante tu feroz valor.


Rossana Arellano- Chile


martes, 23 de agosto de 2016

Bolaño




Los perros románticos


En aquel tiempo yo tenía veinte años
y estaba loco.
Había perdido un país
pero había ganado un sueño.
Y si tenía ese sueño
lo demás no importaba.
Ni trabajar ni rezar
ni estudiar en la madrugada
junto a los perros románticos.
Y el sueño vivía en el espacio de mi espíritu.
Una habitación de madera,
en penumbras,
en uno de los pulmones del trópico.
Y a veces me volvía dentro de mí
y visitaba el sueño: estatua eternizada
en pensamientos líquidos,
un gusano blanco retorciéndose
en el amor.
Un amor desbocado.
Un sueño dentro de otro sueño.
Y la pesadilla me decía: crecerás.
Dejarás atrás las imágenes del dolor y del laberinto
y olvidarás.
Pero en aquel tiempo crecer hubiera sido un crimen.
Estoy aquí, dije, con los perros románticos
Y aquí me voy a quedar.


Roberto Bolaño  1953-2003 (Chile)




martes, 9 de agosto de 2016

Jorge Teillier




Cuando todos se vayan

                                       A Eduardo Molina.


Cuando todos se vayan a otros planetas
yo quedaré en la ciudad abandonada
bebiendo un último vaso de cerveza,
y luego volveré al pueblo donde siempre regreso
como el borracho a la taberna
y el niño a cabalgar
en el balancín roto.
Y en el pueblo no tendré nada que hacer,
sino echarme luciérnagas a los bolsillos
o caminar a orillas de rieles oxidados
o sentarme en el roído mostrador de un almacén
para hablar con antiguos compañeros de escuela.

Como una araña que recorre
los mismos hilos de su red
caminaré sin prisa por las calles
invadidas de malezas
mirando los palomares
que se vienen abajo,
hasta llegar a mi casa
donde me encerraré a escuchar
discos de un cantante de 1930
sin cuidarme jamás de mirar
los caminos infinitos
trazados por los cohetes en el espacio.

Jorge Teillier



Qué historia es ésta y cuál es su final?


¿Qué historia es ésta y cuál es su final?
Ya no quiero ser más vendedor de palabras.
Ya mi cabeza está demasiado aturdida
y mi canción es sólo un montón de hojas muertas.

Me da lo mismo la ciudad que el campo.
Trataré de olvidar los poemas y los libros
abrigaré mi cuello con una vieja bufanda
y me echaré un pan en el bolsillo.

Oleré a mal vino y suciedad
enturbiando los limpios mediodías.
Y me haré el tonto a propósito de todo.

Y sin tener necesidad de triunfar o fracasar
trataré que la escarcha cubra mi pasado
porque no puedo sino hacer estupideces
seguir caminando en estos tiempos.

(Adaptación de Serguei Esenin) 
De "Hotel nube" 1996



Jorge Teillier (1935-1996)- Chile




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