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sábado, 24 de febrero de 2018

Viviana Baldo - Mendoza







Suena el río

El río está sonando y esta vez no trae agua.
Una tranquera detuvo su marcha,
Lo tendieron en la cima del cerro para
Estaquear sus brazos con alambres de púas.
Suena le río y sabe que no hay libertad a la mañana;
Verde es su lecho ahora,
Del verde valioso que apretuja bolsillo
Y cierra bocas y bancas.
Suena el río y grita el nombre
Del amo nuevo que coarta su destino.
No es libre su noche;
En la vagabunda huella que iba dejando
Venden su nombre al mejor postor
Y debe fingir deleite
Murieron en el llano sus libertadores
En la guerra fría de poseerlo.
Suena el río. Suena y pasa.
La libertad es su herencia inconfundible,
No sabe detenerse ni mirar atrás.
El tiempo será testigo de su victoria.


Viviana Baldo (de Guiso de Lentejas – Literatura sin recetas-)

jueves, 22 de febrero de 2018

Poesía de Sepian Tnosin




Tengo ganas de saltar, no de morir. Me (retiro del borde y desciendo a la planta baja.
Una vez afuera, camino algunas cuadras hasta el parque. Me siento en un banco de cemento y bosquejo con mi bolígrafo:

"Amate"

Contemplo la palma de mi mano. La palabra brinca sobre el fondo límpido de mi palma izquierda.

Me acerco al bebedero. Me lavo, rascando con mis uñas. La palabra imperativa desaparece. Se la lleva el agua.

La noche es un flujo de pensamientos que diluye las palabras. Las disuelve, las desvanece, las devuelve a su origen.


Sepian Tnosin

viernes, 15 de septiembre de 2017

Poesía de Venezuela:Daniela Saidman










Voces

Sin nombre y sin América me desdibujo
desnuda sobre las sábanas
de un hombre con manos de guayaba
y rostro de cemento

me tiendo sobre las humedades
que le han sobrado al verde
y respiro mientras sueño los pasos de barro
canela  especies  tabaco  azúcar  muerte...





Jazz
                        a JR

Un jazz de Chet Baker
suena en esta portátil
que sabe de algunas asignaciones
de trámites y denuncias
notas de prensa
política regional
izquierdas y derechas
pero poco de tu nombre
de la consecuencia de desearte
en esta noche entrada en ausencias

tampoco sabe de ti
de la sonrisa después del placer
el invento de anudarme a tu cintura
de creerme inocente en el roce
de salvarme de todo
incluso de lo que no puedo salvarme

te reinvento en la noche
en que quisiera me esperaras
en la que cuento apenas con unas líneas
parpadeando en la pantalla
y el saxo sonando insomnios



Ganas

Un café en mitad de la noche
un estornudo venido desde el rocío
una mañana conmovida por el abrazo
un sorbo alcoholizado de nostalgias
tu beso sobre el abismo de mi boca

Un chocolate a medias
y la certeza del amor sobre la almohada.



Ángeles despedidos
Andenes repletos de despedidas
Manos augurando sueños
Y una boca nombra los olvidos

Maíz azúcar tabaco
trenes despoblados
mañanas tantadas de sudores

Así siento-veo este siglo que se pierde
entre edificios desplomándose
entre niños que matan niños
y ángeles derroteros
convencidos de dios y wall street.







Daniela Saidman



Escritora venezolana (Ciudad Guayana, Bolívar, 1977). Ha publicado los poemarios XXXI hojas de otoño (2002) y América y otros cafés (Editorial El Perro y la Rana, 2007). Participó en las antologías Amanecieron de bala, panorama actual de la joven poesía venezolana, y El corazón de Venezuela, patria y poesía.

sábado, 15 de abril de 2017

Con nosotros el poeta Javier Noya



Nuevo invitado especial el poeta: Javier Noya

Escritor, abogado. Mención de honor a su obra poética por parte de Editorial Argenta (2011). Sus poesías fueron publicadas en las antologías "Extraña Pertenencia" (Dunken 2009), Detrás de las Plabras (Dunken 2012) y en las revistas digitales Granite & Rainbow (España), Desafiando Infiernos (Argentina).
En 2013 publica "Cuarenta" y en 2014 "Pulso Flotante" en la Editorial Pulso Flotante.



Javier Noya en Mateada Poética

Borremos la noche



Borremos la noche
y se aliviará el dolor;
busquemos un ave de pico azul
y un ombligo sabor a naranja
que cada vapor crepuscular 
sabrá redimir nuestra inocencia.

No necesitamos
detener el tiempo.

Nuestros injertos de hombre
nuestra peste de bestia separada,
entrarán en sueño profundo
y en rigor de la plegaria
que nos quiebra las espaldas
y se esfumará con la siguiente bocanada
con la que formaremos vientos,
aún dentro de nuestras aguas.


Javier Noya (Argentina)


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